Diferentes medios internacionales comenzaron a replicar la información de que la NASA había encontrado la reserva de oro más grande del mundo. Investigamos fuentes oficiales de la agencia espacial norteamericana y no había registros de dicho informe.
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Sin embargo, eso no quiere decir que se trate de una información falsa o “fake news”. Dicha reserva existe, sólo que no fue un hallazgo exclusivo de la NASA. Hay un lugar en el mundo que tiene alrededor de 20 toneladas de oro, y quien lo encontró fue un conjunto de instituciones científicas de todo el planeta.
La mayor reserva de este metal precioso no se encuentra en minas ni en depósitos terrestres. Está en los océanos del planeta. Se estima que más de 20 millones de toneladas de oro están disueltas en el agua de los siete mares de la Tierra.
Estamos hablando de una cantidad que supera con creces todo el oro extraído por la humanidad hasta ahora. No obstante, este colosal tesoro es, por el momento, completamente inaccesible.
A pesar de su abundancia, el oro en los océanos está presente en concentraciones extremadamente bajas, aproximadamente 13 partes por billón.

Esta dispersión hace que su extracción no solo sea tecnológicamente desafiante, sino también económicamente inviable; simplemente se gastaría más en el intento de buscarlo, que las ganancias que obtendrían los hipotéticos aventureros.
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Hasta la fecha, no existen métodos eficientes para recuperar el oro del agua sin incurrir en costos astronómicos. Aunque diversas investigaciones han explorado formas de hacerlo, ninguna ha logrado superar las barreras económicas y técnicas.
¿Por qué sería imposible buscar este oro?
Pongamos un poco en perspectiva la magnitud de esta reserva inalcanzable. Comparémosla con los mayores yacimientos de oro en tierra.
Actualmente, la mina Grasberg en Indonesia es la más grande del mundo, con aproximadamente 2.600 toneladas de reservas comprobadas. Le sigue la mina South Deep en Sudáfrica, con 1.100 toneladas. En comparación, el oro disuelto en los océanos equivale a casi 8.000 veces la cantidad de oro que posee Grasberg y más de 18.000 veces la de South Deep.
Se ven como cifras atractivas ¿verdad? Pero la verdad es que la tecnología actual no permite su explotación de manera rentable, y no hay indicios de que esta situación cambie pronto. Mientras tanto, las minas terrestres siguen siendo la única fuente viable para extraer este metal tan codiciado. Así, el océano mantiene en sus profundidades una fortuna dorada, oculta y fuera del alcance de la humanidad.